Historias de un sin Oficina

Aportaciones de la tecnología al individuo

Por José Antonio Galaso Cerezo

mecanico

Hoy en la comida comentaba un caso que me ocurrio hace unas semanas y que me parecio curioso, aunque desde luego he de decir que lo veo y lo valoro desde mi parcial punto de vista para reflexionar sobre algo que hace tiempo que me da vueltas en la cabeza desde hace tiempo.

Llevo el coche al taller que hay en la calle de atras de mi casa desde hace tiempo, un taller normalito, de los de un pueblo, donde el jefe es el dueño y la mujer se encarga de las cuentas y tiene un grupo de muchachos que te atienden, donde se crea un ambiente de confianza y siempre acabas contento con lo que te hacen. Poco sofisticado, pero tremendamente práctico.

Pero llegó la alta tecnología y las cosas han cambiado, ahora tienen una preciosa máquina que la conectan al motor y rápidamente te diagnóstica lo que le pasa a tu coche. Genial

Esto, que está pensado para que el cliente está más contento porque asegura la precisión del diagnóstico, miniminiza los errores y problemas secundarios en la reparación y hace que nada dependa de una persona sino que el cliente puede estar tranquilo porque el proceso es de alta calidad, acaba siendo la raíz del problema.

Llego con mi coche porque tiene un problema con el aire acondicionado (que en estos momentos es un problema de caracter vital) y me pide unos datos del coche para darselos al sistema informático de diagnóstico para poder averiguar que es lo que falla. Como los datos no existían pues el diagnóstico no era fiable y por lo tanto: NO PODEMOS ARREGLARLO!!!!.

Alucinante, lo que hacia unos meses hubiera sido un problema que se hubiera arreglado con más o menos mimo y tiempo, ahora es algo que no se puede arreglar porque el sistema informático lo dice. Es decir, llego la máquina y el conocimiento humanos se perdió, no sabemos si era parte del precio de la máquina o un ataque de amnesia repentino, o simplemente que el esfuerzo ahora ya no apetece.

La cuestión es que el entendimiento de para que sirven los utilensilios, es algo que parece no haberse explicado a la gente, y que por lo tanto los utensilios tecnológicos, lejos de acabar transformandose en artefactos de utilidad social y que generan más conocimiento y fuentes de riqueza acaban siendo piedras arrojadizas de unos contra otros, cuando no iconos milagrosos utilizados al más puro estilo de la ortodoxia vizantina, pensemos en las peleas de Windows vs Mac o de Ubunto vs Mandriva o tantas otras, que al final es la discusión de cual de las tribus es mejor.

Replanteemos las cosas un poco. Si somos capaces de trabajar sin oficina, por que el concepto de espacio de trabajo no lo vinculo a unos utensilios sino a los artefactos que producen la actividad, es lógico pensar que puedo ser capaz de pensar y aprender no por el utensilio tecnológico que me dan sino por su capacidad de hacer cosas y de interactúar con el resto de la sociedad.

Utilizar la tecnología para decir “esto no se puede hacer” es el peor de los caminos, el de hacerse oficinas de grandes muros y puertas blindadas donde solo cabe lo que a mi me gusta y nada más.

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Filed under Citilab, Co-working, Coworking, HISTORIAS DE UN SIN OFICINA, Work

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