Historias de un sin Oficina

Los problemas de espacio. Aproximación a la heterarquía

Por J.A. Galaso Cerezo

Todos juntos pero no revueltos

Todos juntos pero no revueltos

La solución a crear un espacio de trabajo común entre diferentes grupos que se dedican a diferentes cosas, y que además han de trabajar para conseguir diferentes objetivos, empieza a ser un enunciado de problema cuya resolución puede llevar a responder otras preguntas sobre modelos organizativos de mayor complejidad.

Cuando comienzas a trabajar sobre este problema, mi mente tiene la imperiosa necesidad de llevarlo a una enciuadramiento logístico, es decir, lo que impera en el problema es un problema físico y de infraestructura. Espacios, divisiones, material, mobiliario, etc…

Conforme vas solucionando estos problemas te vas dando cuenta que estos temas son realmente puras cosas sin problemas y que el auténtico problema está donde hace mucho tiempo que desde este blog llevo diciendo: las paredes que crean nuestras ideas y conceptos. Y ese espacio si que cuesta derrivar.

Evidentemente la creación de un espacio atiende a una necesidad funcional y cuando se quiere crear un espacio colaborativo multidisciplinar, la experiencia me está mostrando dos cosas que no se deben perder de vista:

  1. La gente tiene la tendencia a pensar que estar juntos es estar mezclados en su totalidad
  2. Nos mezclamos pero solo para lo que nos apetece

Esto que es tan simple crea un monton de problemas. El primer punto, genera problemas de exceso de apertura y pérdida total de eficacia y objetivos. Todo el mundo quiere participar en todo y es difícil conseguir que la acción se concrete en resultados. El segundo punto no viene a ser justamente lo contrario, más bien es el usar al colectivo para un interés particular y no para uno general.

Cuando pinesas en espacios colaborativos, nunca piensas que esto vaya a pasar y por lo tanto nunca piensas en que haya que poner un arbitraje de interacción y nunca piensas que haya que explicar que es común y que es particular.

La solución a todo esto es complicada, y el espacio (su uso, su definición, su dotación de medios, etc…) debe ser la consecuencia de haber resuelto el problema inicial y no el medio para resolverlo, de lo contrario, lo que la experiencia me está indicando es que el espacio acaba siendo un campo de batalla y no un terreno colaborativo.

Tal y como surgio en el ejercicio de ver como llevamos el CitiLab al pirineo, creo que la creación de espacios colaborativos, pasa por la creación de formatos de trabajo donde todo el colectivo sepa resolver los puntos anteriormente mencionados y luego se junten a trabajar en un lugar. Los elementos de ese espacio a partir de ese momento son simples, mesas, sillas, enchufes, pizarras…. El resto es cuestión de saber hasta donde te da el presupuesto.

Moraleja (si es que la hay), la heterarquía es evidente que es un modelo de organización al que hay que abrazar tras un profundo acto de culturización y luego ponerlo en un espacio físico, porque esto último es lo más sencillo de conseguir

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Filed under Citilab, Co-working, Cornellà, Coworking, HISTORIAS DE UN SIN OFICINA

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