Cuatro museos, cuatro historias museográficas distintas

Por Irene Lapuente.

Entre otras muchas actividades es la “hacedora” de Tecnolab, en Citilab-Cornellà. Un taller de tecnología i didáctica construido por y para niños y niñas de 7 a 9 años.


Este está siendo un verano muy museográfico para mi… Un verano muy especial.

Hace algo menos de un año, empecé este blog con un post en el que hablaba de la exposición temporal dedicada a los homínidos que se exponía en el Staatliches Museum für Naturkunde de Karlsruhe. Eso era el 4 de agosto del 2008. Este verano, en mi treinta aniversario, el 4 de julio del 2009, decidí cruzar el Atlántico e irme a visitar algunos museos de ciencia y tecnología de la costa oeste americana.


He pasado diez días maravillosos recorriendo la costa californiana entre Point Reyes y Morro Bay. Ha sido un viaje increible en el que he podido disfrutar de la naturaleza en su estado puro. Si camino a Point Reyes veíamos ciervos, vacas y un antiguo faro construido a finales del s. XIX.


A lo largo de nuestra bajada por el Big Sur dirección Morro Bay vimos secuoyas a nuestro paso por Redwoods.

Y focas, morsas, nútrias y ardillas en Piedras Blancas. ¡Fue muy emocionante!


Pero no fueron sólo mi cumpleaños y la naturaleza en su estado más salvaje los únicos protagonistas de este viaje. Centros tan emblemáticos como el Exploratorium, el Tech Museum, el Aquarium de Monterey, el California Academy of Science, el San Francisco Museum of Modern Art o el Japanese Tea Garden de San Francisco también fueron visitas principales de mi fugaz escapada californiana.

Cada uno de estos museos respira y late de forma distinta e incluso de los cuatro museos científicos visitados, no hubo ninguno que repitiera la misma historia.

El mismo 4 de julio, emocionada no sólo con la celebración americana de su independencia, sino también con mi entrada en la treintena, visité, el más esperado de los museos… el padre de los interactivos, el nido de la creatividad. Sí, con la imagen del Golden Gate Bridge aún en mi retina… divisaba el logo del Exploratorium. La emoción no era pequeña… Y tengo que decir… ¡que la experiencia no fue en absoluto decepcionante! Entre aquellas cuatro paredes y aquel espacio diáfano y amplio se aglutinaban miles de acciones que daban respuesta a miles de preguntas y generaban aún más preguntas. Un espejo cóncavo gigantesco nos devolvía una imagen invertida y con el punto focal entre el espejo y el observador. Las leyes de la Física, se mezclaban con experimentos de percepción, Biología, Psicología, Arte o Ingeniería… La tienda del Exploratorium también fue parada obligada… en ella compré algún que otro recuerdo, juguetillo científico y varios libros. Encima de mi mesa me esperan Something incredibly wonderful happens, Frank Oppenheimer and the World He Made Up de K. C. Cole y Exploratopia con más de 400 experimentos para mentes curiosas desarrollado por el propio Exploratorium.

La siguiente visita fue al Aquarium de Monterey. Personalmente, siento una cierta atracción hacia el mundo marino, el agua y las profundidades oceánicas. Imagino que, como decía en el propio acuario, el mar es lo más cerca que llegamos a estar de otro mundo. Aún así, quiero remarcar que el Aquarium de Monterey es algo especial. Su lema es “Explorar, descubrir, actuar”. En él, dialogan la belleza, el conocimiento científico y la responsabilidad ecológica. Consta de una museografia bellísima y diversa adaptada para diferentes tipos de público. Existen salas diseñadas para los más pequeños, incluso para los tan pequeños que sólo juegan con formas, sonidos y algún concepto. El contenido es múltiple, los interactivos están perfectamente ambientados, los diferentes ecosistemas se reproducen pedagógicamente y la exposición de las medusas es la obra de arte viva más bella del mundo. Tan urticarias y tan fascinantes… Podrías pasar horas contemplando a esas criaturas…

Subiendo por la carretera central vimos sistemas de succión de petróleo… Finalmente, llegamos a San José. Nuestra parada en esta ciudad estaba destinada a ponernos en contacto con el personal del Tech Museum, quienes nos atendieron con gran amabilidad. El Tech Museum es un museo distinto, ¡donde la tecnología empieza a ser protagonista! Hace tiempo, que los Museos se entienden como aquellos lugares que nos hablan del pasado, pero no olvidemos que, ya en su día, las Exposiciones Universales supusieron una gran revolución en el mundo expositivo. Mostraban ciencia contemporánea, tecnología y artilugios del presente y del futuro. Podríamos decir que el Tech continúa con ese paso adelante.

Y ya vamos de vuelta a San Francisco… que el viaje se acaba y aún nos queda mucho por ver y un gusto nostálgico porque sabemos, que aunque han sido sólo diez días, jamás olvidaremos California. De nuevo en la city, visitamos el California Academy of Science. Un Museo recién renovado que ofrece al visitante un picoteo entre las diferentes especialidades con formatos frescos y juveniles como la jornada de puertas abiertas tardía con cocktails científicos y no tan científicos. Tal vez la parte que me gustaría destacar más sería la del planetario. Una immensa cúpula con seis proyectores preparados para mostrar los misterios del firmamento. Y finalmente, un tejado ecológico e innovador visitable para todos y con telescopios apuntando al astro Rey, nuestro Sol.


Como veis no ha habido tiempo de aburrirse… más bien ha sido una experiencia, que desearía se hubiera alargado algunos cuantos meses más…

Ya de vuelta, he asistido al curso Ciència, Tècnica i Patrimoni Industrial: Museïtzar i Conservar ofrecido por la Universidad de Barcelona. Diez profesores, entre ellos Jorge Wagensberg, Xavier Roigé o Isabel Fuentes nos han ido acercando al concepto de museo, de interactivo, de patrimonio industrial… nos han explicado sus casos concretos… En particular me gustaría felicitar a Emi Turull, directora del Museu Agbar de les Aigües, por su emocionante exposición y las brillantes ideas, actividades y propuestas del centro. Pero a pesar de las 20 horas de clase magistral… me queda en la garganta la sensación… que nada es como experimentar uno mismo la aventura de un museo. Oler, tocar, escuchar, ver y juzgar a los pioneros y a los grandes es realmente inspirador. Si alguién tiene la oportunidad de viajar a California, que no se pierda estos cuatro museos, con sus sendas historias.

En Citilab estamos pensando en iniciar un nuevo camino expositivo, pero siguiendo la filosofía del centro… tendremos que hacer una gran immersión para podernos reinventar un nuevo concepto de exposiciones tecnológicas participativas. Os seguiré informando…

Advertisements

Leave a comment

Filed under Ciencia, Citilab, Conocimiento, Cornellà, Didáctica, Educación, Tecnolab, Tecnología

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s